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Taller Mecánico Bilbao Centro Taller multimarca
Abierto hoy · 08:00 – 20:00

Taller mecánico
en Bilbao
de confianza desde 2005

Taller multimarca en Bilbao con clientes de toda la Margen Izquierda, Getxo, el Txorierri y el Duranguesado. Mecánica, frenos, diagnosis, distribución, escape y pre-ITV, con una manía particular: aquí el coche se sube al elevador y se mira por debajo, porque en Bizkaia lo que mata a un coche casi nunca se ve desde el asiento.

Presupuesto cerrado por escrito · Garantía por escrito · Recogida a domicilio
Interior del Taller Almería, taller mecánico multimarca en Bilbao

El equipo del taller

Mecánicos multimarca

Garantía por escrito

3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.

Presupuesto cerrado

Precio aprobado antes de desmontar nada. Sin sorpresas al recoger.

Coches del norte

Vehículos que llevan toda su vida bajo lluvia y aire húmedo.

Inspección de bajos

Elevador, foco y fotos de lo que hay debajo de tu coche.

Áreas especializadas

Cuatro áreas bajo el mismo techo

Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, carrocería. Nada sale del taller: lo que entra por la puerta se repara aquí, con el mismo criterio y la misma garantía escrita.

Servicios del taller

Trabajos que salen a diario

Mantenimiento del fabricante, reparaciones puntuales y diagnosis multimarca. Arriba está lo que más se pide. Si tu avería no aparece, llama y te decimos en dos minutos si entra en nuestro alcance o si te conviene otro sitio.

Cómo trabajamos

Cosas que se notan en la factura y en cómo te hablan

01

Informe de bajos con fotos

Subimos el coche, lo fotografiamos por debajo y te enviamos las imágenes. Verás el estado real de tuberías, subchasis y escape sin tener que fiarte de nuestra palabra.

02

Primero las masas, después la pieza

En averías eléctricas revisamos conexiones, masas y conectores antes de presupuestar una centralita. Muchas veces ahí se acaba el problema.

03

Aceite según especificación

Castrol, Repsol, Total o Mann según lo que pida el motor: VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290. La homologación exacta, no una aproximada.

04

Repuesto que eliges tú

Original, OEM o equivalente certificado, con Bosch, Brembo, Febi, Valeo o Gates encima de la mesa. Te contamos qué cambia en precio y en garantía y decides.

05

Recogida y entrega

Si no puedes acercarte, recogemos el coche y te lo devolvemos. Consulta disponibilidad según zona.

06

Coche de sustitución

Cuando la reparación pasa del día, hay coche de sustitución sujeto a disponibilidad.

Equipo de Taller Mecánico Bilbao Centro

Sobre nosotros

Un taller de calle, no una franquicia

Detrás del mostrador hay mecánicos, no un centro de llamadas. La norma de la casa no ha cambiado: enseñar la pieza vieja, explicar qué corre prisa y qué puede esperar otro invierno, y no cobrar nada que no se haya montado.

Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.

«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
— El equipo del taller

Un coche de Bizkaia no envejece por los kilómetros: envejece por debajo

Un coche que ha vivido siempre en Bilbao, en Sestao o en Getxo tiene una biografía distinta a la de uno de Zaragoza o Murcia con el mismo cuentakilómetros. Aquí llueve mucho, y lo que no es lluvia es aire húmedo. El motor puede estar impecable y la tapicería sin una marca mientras, treinta centímetros más abajo, la tornillería lleva años tomándose su tiempo. Esta página va de eso: de lo que no se ve, de cómo se mira y de qué merece la pena arreglar.

Lo que hay debajo de tu coche y nunca has visto

Casi nadie ha visto su propio coche por debajo. Hace falta un elevador y un foco. Y es justo la zona que peor lo pasa aquí, porque combina agua, barro, aire salino cerca de la costa y ciclos continuos de mojado y secado. El óxido no necesita un temporal: le basta una humedad alta y constante.

Cuando subimos un coche en la revisión pre-ITV o en una revisión de mantenimiento, hay un recorrido fijo que hacemos siempre, en el mismo orden:

  • Faldones y pasos de rueda. Donde el barro se acumula y no seca nunca. Se mira el borde interior, la costura de chapa y los puntos donde el guardabarros de plástico roza y ha levantado la pintura.
  • Bajos y protector. Si está despegado o roto, el agua entra y se queda dentro, que es peor que no tener protector.
  • Tuberías de freno y de combustible. Recorrido completo, sobre todo el tramo pegado al bastidor y el que baja a la rueda trasera.
  • Subchasis, brazos y silentblocks. Óxido, sí; pero también deformación en cazoletas y anclajes.
  • Escape completo. Colector, catalizador, silenciosos y, muy importante, abrazaderas y soportes de goma.
  • Tornillería y cableado. Tornillos de suspensión y de subchasis, mazos que corren por debajo y sus grapas.

La pregunta que siempre nos hacen a continuación es la buena: ¿esto es óxido o está podrido? No es lo mismo, y la diferencia decide si tu coche pasa la ITV o si te la juegas. El óxido superficial es una capa marrón que aparece sobre la chapa o el tubo, no cede al presionar y se puede cepillar y proteger. La corrosión estructural es otra cosa: el metal ha perdido espesor, se escama, suena hueco al golpear con la mano y en los casos claros se hunde con un destornillador sin apenas fuerza. Cuando eso ocurre en un elemento de seguridad o en un punto de anclaje, es defecto grave en la inspección técnica y hay que reparar antes.

No todo lo que se ve feo es grave. Un subchasis con la superficie tomada y espesor sano se limpia, se trata y se protege, y ahí sigue.

La tubería de freno: el fallo que no avisa

Si tuviéramos que elegir una sola cosa para revisar en un coche del norte con más de diez años, sería esta. Las tuberías rígidas de freno son tubo metálico, normalmente con recubrimiento, que va desde la bomba hasta cada rueda por los bajos del coche. Se pican desde fuera hacia dentro. Y aquí está el problema: un tubo picado sigue frenando perfectamente en el día a día.

La razón es de física simple. En circulación normal el circuito trabaja a presiones moderadas y la pared debilitada aguanta. El momento crítico llega con una frenada de emergencia a fondo, cuando el sistema exige mucha más presión de golpe. Ahí es cuando revienta. El pedal se va al suelo, se pierde medio circuito y el coche tarda mucho más en parar. Es decir: el tubo falla exactamente el día que más lo necesitas, y nunca antes.

Por eso no nos gusta la idea de «ya me lo mirarán en la ITV». Con el coche en alto buscamos tres señales: escamado del recubrimiento, hinchazón localizada bajo la corrosión y rastro de líquido en los racores. Los puntos negros son siempre los mismos: la curva que pasa junto al eje trasero y los soportes donde el tubo va grapado al bastidor, porque ahí la grapa retiene el agua contra el metal.

La reparación honesta suele ser sustituir el tramo completo con tubo nuevo abocardado y racores nuevos, purgar y probar. No somos partidarios de empalmar un trozo corto en un tubo que está mal en toda su longitud: sale barato hoy y vuelve el año que viene. Se aprovecha el desmontaje para renovar el líquido de frenos, que en un ambiente húmedo absorbe agua más deprisa de lo que la gente cree y conviene cambiar cada dos años.

Frenos que amanecen agarrotados después de una noche de lluvia

Aparcas el viernes por la tarde en Deusto, llueve todo el fin de semana y el lunes el coche sale con un chirrido metálico y frenando raro. Es de las consultas más repetidas del invierno, y la mayoría de las veces no es grave: es una capa de óxido sobre el disco que se forma en horas y desaparece en las primeras frenadas.

El problema llega cuando esa película deja de irse. Un coche que se usa poco (segundo vehículo, el que solo baja a Portugalete a hacer la compra) acumula óxido más rápido de lo que lo limpia: el disco se pica de verdad y aparece vibración en el pedal. Ahí ya no se recupera solo.

El segundo capítulo son las pinzas. Los pistones y las guías trabajan dentro de fundas de goma; si el fuelle está roto o reseco, entra agua, el pistón se oxida y deja de retroceder. El resultado es una rueda que frena permanentemente aunque tú hayas soltado el pedal. Se nota en tres cosas: tira hacia un lado al frenar, esa llanta sale mucho más sucia y caliente que la otra, y el consumo sube sin explicación. En frenos hacemos la distinción de siempre: si la corrosión está en las guías y el fuelle aguanta, se limpia, se lija el alojamiento y se engrasa con grasa de temperatura; si el pistón está picado o el fuelle roto, se sustituye la pinza, porque una pinza reparada a medias vuelve.

Y el freno de mano. En coches con cable, una noche húmeda basta para que el cable se quede pegado dentro de su funda y la rueda trasera no libere. Un consejo que no nos da dinero: si dejas el coche parado varios días, en llano y con caja manual, mete una marcha en vez de tirar del freno de mano.

Cuando el agua entra dentro del coche

El habitáculo debería ser el sitio seco del vehículo. En la práctica, un coche aparcado bajo árboles en Getxo o en Basauri acumula hojas y suciedad en la bandeja del parabrisas, y esa bandeja tiene unos desagües estrechos que se tapan. A partir de ahí el agua busca por dónde salir, y siempre encuentra.

Los síntomas llegan casi siempre en el mismo orden. Cristales que se empañan por dentro y tardan un mundo en despejarse. Después, olor a humedad al abrir por la mañana. Luego, moqueta mojada, muchas veces en el lado del acompañante. Y cuando alguien llega al taller ya con un fallo eléctrico, normalmente el agua lleva meses ahí.

Los puntos de entrada que más vemos: desagües del techo solar, la propia bandeja del parabrisas, gomas de puerta mal asentadas, los pasacables del portón y las juntas de los pilotos, que con los años se resecan y dejan pasar agua al hueco de la rueda de repuesto.

Lo caro no es el agua: es lo que hay debajo. En muchos modelos hay módulos electrónicos bajo los asientos delanteros o bajo la moqueta del acompañante, y ahí una mojadura repetida acaba en corrosión de pistas y en averías que parecen brujería. Airbags que dan testigo, elevalunas que hacen lo que quieren, cierre centralizado que abre a su aire. El orden correcto de trabajo es: encontrar y desatascar la entrada de agua, secar de verdad (levantando moqueta y aislante, no pasando un trapo) y solo después evaluar el daño eléctrico. Al revés no sirve de nada, porque el módulo nuevo se moja igual. Si el coche tiene climatizador, el filtro de habitáculo saturado empeora la sensación de humedad y el desempañado: es un recambio barato que mucha gente no cambia nunca.

Averías eléctricas «fantasma»: casi siempre es un contacto, no una centralita

Hay un tipo de avería que desespera al cliente y que en ambiente húmedo sale mucho: fallos intermitentes, testigos que aparecen y se van, un ventilador que arranca cuando le apetece, un arranque que un día va y otro no. La palabra «centralita» aparece pronto en la conversación, casi siempre traída de otro sitio, y suele ser mala consejera.

La electricidad de un coche vuelve a la batería a través de puntos de masa: tornillos que unen un cable a la carrocería, repartidos por el vano motor, los largueros y el portón. Tornillos a la intemperie con agua encima buena parte del año. Cuando la unión se oxida sube la resistencia, y una masa con resistencia alta no corta la corriente del todo: la deja mal. De ahí las averías que van y vienen según la humedad del día.

Lo mismo pasa en conectores. El verdín verdoso en los pines de un conector de sensor produce lecturas erráticas que la diagnosis traduce en un código de avería que señala al sensor. Cambias el sensor, funciona dos semanas y vuelve. El código dice dónde está el síntoma, no siempre dónde está la causa.

Nuestra forma de trabajar en sistema eléctrico es aburrida y por eso funciona: leer memorias de todos los módulos, mirar los datos en vivo mientras se mueve el mazo con la mano, medir caída de tensión en las masas implicadas y solo entonces hablar de piezas. Lo decimos claro porque a veces resta venta: antes de presupuestar un módulo caro hay que descartar masas, conectores y batería. Y hemos devuelto coches cobrando una hora de mano de obra cuando lo que había era un tornillo de masa flojo.

Comprar un coche de segunda mano que ha vivido siempre aquí

Nos llaman bastante para acompañar una compra, y esto es lo que miramos, por si te sirve para ir tú solo. Un coche criado en Bizkaia no es peor que otro, pero se juzga distinto: importa menos el kilometraje y más el estado de los bajos.

  • Llévalo a un elevador antes de pagar. Si el vendedor se niega, ya sabes lo que hay. Sin ver los bajos estás comprando la mitad del coche.
  • Abre el portón y levanta la rueda de repuesto. Ese hueco es el mejor detector de humedad y de golpes traseros mal reparados que existe. Agua, óxido o silicona fresca ahí son mala señal.
  • Mete la mano bajo las alfombrillas y toca la moqueta. Húmeda, o con el aislante frío y pesado, significa entrada de agua sin resolver.
  • Huele el coche cerrado. A moho, o a ambientador muy fuerte que lo tapa. Los dos avisos valen igual.
  • Mira los tornillos de suspensión y subchasis. Cabezas comidas y aristas redondeadas anticipan una reparación futura mucho más cara, porque un tornillo agarrotado que se parte multiplica la mano de obra.
  • Sigue el escape con la vista. Un silencioso trasero sudando o soportes de goma rotos son baratos; un colector o un catalizador tomados, no.

Un consejo que resta trabajo pero es honesto: si el coche es barato y todo lo anterior está sano, un óxido superficial en el subchasis no debería tumbar la compra. Y al revés, un coche impecable por arriba con corrosión perforante en un anclaje puede no valer la pena aunque el motor sea una joya, porque lo que se repara ahí no lo recuperas nunca al vender.

Precios orientativos y cómo trabajamos

Damos horquillas, no precios cerrados por internet, porque el mismo trabajo cambia mucho entre un utilitario y un SUV con freno eléctrico. Estas son horquillas orientativas con IVA, para que sepas en qué terreno te mueves antes de llamar:

  • Revisión de mantenimiento (aceite según homologación, filtro de aceite, comprobación general): entre 90 y 180 € en la mayoría de turismos.
  • Inspección de bajos con informe fotográfico: entre 30 y 60 €, y se descuenta si la reparación se hace aquí.
  • Frenos delanteros, discos y pastillas: entre 180 y 380 € según marca y calidad del repuesto.
  • Cambio de líquido de frenos con purga: entre 50 y 90 €.
  • Sustitución de un tramo de tubería rígida de freno, con purga y prueba: entre 90 y 220 € según el recorrido y lo agarrotado que esté todo.
  • Kit de distribución (correa, tensores y rodillos): entre 350 y 700 €; con bomba de agua, más.
  • Embrague completo: entre 550 y 1.200 €, y bastante más si lleva volante bimasa.
  • Localización de entrada de agua y secado del habitáculo: entre 60 y 150 € según lo que haya que desmontar.
  • Diagnosis con lectura de módulos y datos en vivo: entre 40 y 70 €, descontable de la reparación.

El método no tiene misterio. Entra el coche, se diagnostica, se llama con un presupuesto cerrado y no se toca nada hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que no se veía, se para y se vuelve a llamar. Las piezas viejas quedan guardadas para que las veas.

También decimos que no. Cuando un coche antiguo necesita una reparación que supera lo que vale, lo hablamos con números encima de la mesa en lugar de empezar a desmontar. Y si algo puede esperar seis meses sin riesgo, lo apuntamos como «vigilar» y se revisa en la siguiente visita. Puedes escribirnos por el formulario de contacto con las fotos que tengas.

Si tu coche tiene años y ha pasado todos ellos entre Bilbao, la Margen Izquierda y el Duranguesado, lo que más información te va a dar no es un diagnóstico por el ruido que hace, sino media hora en un elevador con un foco. Llámanos o escríbenos y te decimos qué corre prisa, qué aguanta y qué no merece la pena tocar. Si después prefieres arreglarlo en otro sitio, te llevas igualmente las fotos y una segunda opinión con la que negociar.

Marcas que atendemos

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Para nuestros clientes

Servicios para nuestros clientes

Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.

Financiación hasta 12 meses

Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.

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Coche de sustitución

Si tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.

Cómo funciona

Recogida y entrega a domicilio

Si no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Bilbao y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.

Cómo funciona

Trabajos habituales

Cómo trabajamos, con ejemplos

Ver todos los trabajos
Tubería de freno Turismo de doce años con revisión pre-ITV

En la inspección de bajos apareció escamado en el tramo de tubería que corre junto al eje trasero, con la pared ya hinchada por debajo del óxido. El coche frenaba con normalidad, que es justo lo peligroso de este fallo: no avisa hasta que hace falta parar de golpe. Se sustituyó el tramo completo, se purgó el circuito y se guardó el tubo viejo para que el cliente lo viera.

Subchasis y bajos Furgoneta de reparto con ocho años de uso diario

El cliente pedía presupuesto para tratar todo el bajo del vehículo. Con el coche en el elevador se comprobó que el óxido era superficial en la mayor parte de la zona, salvo en un anclaje de suspensión con pérdida de espesor real. Se trató lo que estaba sano y se reparó solo el punto comprometido, en lugar de facturar un tratamiento completo que no hacía falta.

Frenos, pinza oxidada Turismo de uso ocasional, segundo vehículo de la familia

El cliente notaba que el coche tiraba hacia un lado al frenar después de varias semanas parado. La rueda derecha salía más caliente que la izquierda: el pistón de la pinza se había agarrotado por corrosión interna y no liberaba. Se sustituyó esa pinza, no las dos, porque la contraria conservaba el fuelle intacto y no lo necesitaba.

Entrada de agua en el habitáculo Turismo familiar con moqueta húmeda en el lado del acompañante

Antes de tocar nada eléctrico se localizó el origen: los desagües de la bandeja del parabrisas, tapados con hojas. Se desatascaron, se levantó la moqueta para secar de verdad el aislante y solo entonces se comprobó que el elevalunas que fallaba no tenía relación con el agua, sino un motor gastado por el uso.

Avería eléctrica intermitente Turismo con testigo de motor que se encendía y se apagaba solo

El cliente ya había cambiado un sensor en otro taller sin resultado. Aquí se leyeron los módulos, se midió caída de tensión en las masas del vano motor y apareció un tornillo de masa con la unión oxidada. Se limpió y se protegió el punto; el testigo no ha vuelto a aparecer. La factura de esa visita fue una hora de mano de obra.

Revisión pre-compra Comprador particular de un coche de once años, mismo dueño toda su vida

El vendedor aceptó subir el coche al elevador antes de cerrar la operación. Bajos en buen estado, pero el hueco de la rueda de repuesto guardaba restos de humedad y una junta de piloto reseca que dejaba pasar agua. Con ese informe el comprador negoció el precio antes de firmar, en vez de descubrirlo después.

Preguntas frecuentes

Lo que la gente nos pregunta antes de venir

01 ¿El óxido en los bajos es motivo de que no me pase la ITV?

Depende de qué tipo de óxido sea y de dónde esté. Una capa superficial sobre chapa o sobre un subchasis con espesor sano no es un defecto: se limpia y se protege. Lo que sí se considera defecto grave es la corrosión que ha perforado el metal o que afecta a elementos de seguridad, puntos de anclaje o tuberías de freno. Cuando llegue el momento de la inspección lo miramos en el elevador y te decimos con claridad si lo que tienes es cosmético o hay que repararlo antes de pasar.

02 ¿Cada cuánto conviene revisar las tuberías de freno en un coche del norte?

A partir de los ocho o diez años, una vez al año, y aprovechando cualquier visita en que el coche ya esté en alto. No es una revisión larga: es mirar el recorrido completo buscando escamado, hinchazón bajo el óxido y rastro de líquido en los racores. La razón de insistir es que una tubería picada frena bien en el uso diario y solo revienta cuando pides presión de verdad, así que no vas a notar nada que te avise a tiempo. Es de las pocas cosas en un coche donde esperar al síntoma no es una opción.

03 Mi coche chirría al frenar las primeras veces por la mañana. ¿Es grave?

Casi nunca. Con la humedad de aquí se forma una capa de óxido finísima sobre el disco en cuestión de horas, y esa capa desaparece con las primeras frenadas. Preocúpate si el chirrido no se va después de unos cientos de metros, si notas vibración en el pedal o si una llanta sale mucho más sucia y caliente que la otra: eso ya apunta a discos picados de verdad o a una pinza que no libera. Si tienes dudas, en una revisión rápida se ve enseguida.

04 El coche huele a humedad y los cristales se empañan por dentro. ¿Por dónde se empieza?

Por buscar la entrada de agua, no por perfumar el coche. Lo primero es levantar las alfombrillas y tocar la moqueta en los cuatro huecos, incluido el suelo trasero, y abrir el hueco de la rueda de repuesto. Después se comprueban los desagües de la bandeja del parabrisas y, si lo lleva, los del techo solar, que se atascan con hojas. Un filtro de habitáculo saturado no causa la humedad pero empeora bastante el desempañado, así que se cambia también. Secar sin arreglar la entrada solo aplaza el problema unas semanas.

05 ¿Merece la pena hacer un tratamiento de bajos?

En un coche que aún tiene chapa sana, sí compensa: limpiar, tratar el óxido superficial y aplicar un protector alarga bastante la vida de la zona baja, sobre todo en pasos de rueda y faldones. En un coche donde la corrosión ya ha perforado, no: taparlo con producto solo esconde el problema y encima retiene humedad debajo. Nosotros lo miramos primero y te decimos en cuál de los dos casos estás. Si es el segundo, te lo diremos aunque signifique no vender el tratamiento.

06 Tengo una avería eléctrica que aparece y desaparece. ¿Hay que cambiar la centralita?

En la mayoría de los casos, no. Los fallos intermitentes con humedad suelen venir de un punto de masa oxidado o de un conector con verdín, no de un módulo estropeado. Un módulo que falla de verdad suele fallar siempre, no según el día que haga. El procedimiento correcto es leer todos los módulos, mirar los datos en vivo mientras se mueve el mazo de cables y medir caída de tensión en las masas implicadas. Solo cuando eso está descartado tiene sentido hablar de sustituir electrónica, que es la parte cara.

07 ¿Puedo llevaros el coche que quiero comprar antes de cerrar el trato?

Sí, y es de las mejores decisiones que puedes tomar con un coche de segunda mano de aquí. Lo subimos al elevador, revisamos bajos, tuberías, subchasis, escape y suspensión, comprobamos el hueco de la rueda de repuesto y la moqueta buscando humedad, y leemos las memorias de avería. Te damos un informe con fotos y una estimación de lo que habría que hacer a corto plazo. Con eso puedes negociar el precio o marcharte tranquilo, y sale muchísimo más barato que descubrirlo después.

08 El coche está parado muchos días entre semana. ¿Le hace daño?

Le hace más daño que a un coche que se usa todos los días, sobre todo en frenos y en batería. Los discos cogen óxido y no llegan a limpiarse, el freno de mano de cable puede quedarse pegado tras varios días de lluvia y la batería sufre con trayectos cortos que no la recargan. Con dejarlo en llano y con una marcha metida en vez del freno de mano, y dar un paseo algo más largo cada dos semanas, se evita la mayoría de los problemas. Si aun así se ha quedado agarrotado, se libera y se revisan cables y guías.

09 ¿Qué aceite le corresponde a mi coche y por qué no vale cualquiera?

El que diga la homologación del fabricante para ese motor en concreto: VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720 o PSA B71 2290, entre otras. No es una cuestión de marca sino de especificación: un aceite con demasiada ceniza en un motor con filtro de partículas lo satura antes de tiempo, y una viscosidad equivocada compromete la lubricación en frío, que es justo cuando más se desgasta el motor. Trabajamos con Castrol, Repsol, Total y Mann, y en la factura queda escrita la homologación exacta que se ha montado.

010 ¿Atendéis a gente de fuera de Bilbao?

Sí. Buena parte de los clientes vienen de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Getxo, Leioa, Erandio, Basauri, Galdakao y del Duranguesado. Si el coche no está en condiciones de moverse o no puedes acercarte por horario, consúltanos la recogida y entrega a domicilio, que funciona según zona y disponibilidad. Cuando la reparación se alarga más de un día hay coche de sustitución, también sujeto a disponibilidad, así que conviene comentarlo al pedir cita.

011 ¿Qué garantía dais y qué pasa si el problema vuelve?

La mano de obra va con tres meses o 5.000 km, lo que antes ocurra, y el repuesto con los dos años de garantía legal del recambio. Si el mismo síntoma reaparece dentro de ese plazo, el coche entra sin coste de diagnóstico para revisar lo que hicimos. En trabajos donde hay corrosión de por medio conviene aclarar una cosa: la garantía cubre la pieza que hemos montado y el trabajo hecho, no que otro tramo de tubo o de chapa que ya estaba dañado empeore más adelante. Eso, cuando se ve, queda anotado en el informe desde el primer día.

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Última actualización: septiembre de 2026
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